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De profesionales del humo, encantadores, vendeburros y otros embaucadores (I)

Charlatán es el que habla mucho y sin sentido. Charlatán es el que habla sin discreción. Charlatán es ese vendedor ambulante que anuncia su mercancía a gritos. Pero el charlatán al que dedico hoy este artículo, mi charlatán “favorito”, es el embaucador profesional e iluminado del Social Media.

encantadores de serpientesEmbaucadores los hay desde el inicio de los tiempos. Los hay que tienen poderes mentales o pensamientos mágicos; otros tienen capacidades paranormales, adivinadoras o están poseídos; la mayoría gozan de una clarividencia que les permite ver “más allá”. Incluso a veces, ver aquello que es obvio, pero de una forma especial. No, no hablo de las madres, que son un poco “Desde-Que-Te-Parí-y-Hasta-Tu-Ultimo-Día-Sé-Exactamente-Lo-Que-Te-Conviene”, sino de aquellos profesionales, creo que no hay más remedio que reconocerlos como tales, que son capaces de convencer a muchos de que únicamente ellos están en posesión de la Verdad Absoluta. Y como ésta es toda su actividad para ganarse la vida y se la ganan, pues eso, profesionales.

Y no hablo de gurús, que se ganan muy “honradamente” el sustento, sino de aquellos advenedizos, atrevidos intrusos, que se lanzan a ver si tienen suerte, sin preparación, sin conocimiento y/o sin capacidad, pero dotados de una firme convicción. Claro que se amparan en un desconocimiento generalizado y una profusa emisión de opiniones en casi todas las direcciones posibles, lo que evidentemente es bastante desconcertante para los clientes que están ahí afuera… Así que, en el fondo, son unos” agentes” más, pero que en vez de emitir opiniones, dictan juicios de valor, postulados y axiomas sobre algo que desconocen totalmente, pero convencidos, casi correctamente, de que si lo dicen serios y firmes, los demás lo aceptarán.

Así que primero tuvimos “Soy-El-Único-Intermediario-Reconocido-Entre-Dios-Y-Los-Hombres”, “No-Te-Conozco-Pero-Voy-A-Contarte-Tu-Destino”, luego llegaron los de “Da-Igual-A-Quien-Votes-Que-Trincaremos-Los-Mismos”, pasando por los de “Mira-Por-Dónde-Yo-Sí-Sé-En-Qué-Gastarme-La-Pasta-Que-Ingresaste”. Pues ahora, de los mismos y aclamados guionistas, llegan los “Nací-Community-Manager-Y-El-SocialMedia-No-Tiene-Secretos-Para-Mi” y los de “Sólo-Yo-Sé-Cómo-Venderás-Mucho-En-Redes-Sociales”. Claro que, quizá deberían preceder lo anterior de un “Mírame-Fijamente-A-Los-Ojos-Y-Siente-Cómo-Te-Vas-Durmiendo”. Al final, toda esa presión produce en los clientes una pareidolia, como cuando una mancha en la pared, a fuerza de mirarla fijamente, al final es la viva imagen de una ex novia que tuvimos en el cole…

Martian_face_vikingY es evidente que esto provoca un montón de problemas, especialmente para los clientes que optan, probablemente por desconocimiento y ausencia de análisis, por esta peligrosa clase de “vendeburros”. No sólo es la mala imagen que estos (malos) profesionales dan del sector y la mala reputación en la que nos incluyen a los demás, sino las chapuzas en las que intervienen y sus acciones incorrectas, indebidas o, incluso, poco éticas o inmorales (antes “Black-Hat”, ahora “Run-for-your-lives!”). Así que, todavía peor, luego cuesta meses, incluso años, recuperar la imagen del cliente. No pretendo desarrollar un manual contra pensamientos mágicos, detectives psíquicos, poderes mentales, embustes paranormales, falsos profetas ni otras fantasías perjudiciales, pero, ¿cómo puedes reconocer a estos “falsos profetas” y malos profesionales? En el siguiente post te presentaré bastantes pistas.

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